¿Para qué te vas a comprar eso si no te hace falta? Una pregunta que constantemente formulamos los interesados en la educación financiera. ¿Si ya tienes uno para qué compras otro? ¿Para qué te lo vas a llevar si no lo vas a utilizar?

Todas estas preguntas son perfectamente válidas, cuando tu intención es evitar gastos innecesarios, sin embargo ¿hasta qué punto te estás convirtiendo en una persona desidiosa?

La respuesta la tiene cada persona. Por ejemplo, si eres un profesional y en tu trabajo o en el ejercicio libre de tu profesión la presencia juega un papel fundamental, es importante que inviertas en un guardarropa, ya que precisamente esto es una inversión en la actividad que te genera retornos financieros.

Si eres herrero, definitivamente necesitarás invertir en tus herramientas; y así con muchas actividades comerciales, profesiones y trabajos.

El punto está en saber diferenciar qué es un gasto de una inversión. Una inversión se da cuando destinas dinero a elementos que están directamente relacionados a tu actividad económica, así como cuando un conferencista invierte en cursos de oratoria.

Un gasto es aquel donde el recurso económico se destina a elementos que no generarán ningún retorno económico, como aquella persona que adquiere un televisor gigante, cuando ya tenía uno de tamaño mediano que bien cumplía la función (en este ejemplo también pueden haber excepciones).

¿Qué es la desidia? En término generales puede ser interpretada cómo no hacer las cosas que se deben hacer, lo contrario de disciplina, pero en los términos tratados en el presente artículo, se puede afirmar que la desidia también se manifiesta cuando una persona realmente necesita determinadas cosas, pero no las adquiere ya que las considera un gasto innecesario o banal, no adquirir algo cuando realmente necesitas adquirirlo, no hacerse de las herramientas necesarias para su actividad productiva. ¿Cómo sabemos qué necesitamos y qué no? Analizando si verdaderamente ese objeto que vas a adquirir atiende una necesidad precisa y concreta. Si estoy enfermo, necesito un medicamento.

Por eso, cuando vayas a adquirir algo debes preguntarte: ¿es esto una inversión o un gasto? En categoría aparte entran aquellas inversiones que quizás no vayan a generar un retorno económico inmediato, pero que es una herramienta para el mejoramiento personal, por lo que generarán una ganancia que es invalorable en dinero.

Si piensas que por el simple hecho de no comprar algo estás aplicando la inteligencia financiera, estás equivocado. Analiza primero tu necesidad, pues puede que sí necesites eso que te has negado.

¡INVERTIR EN TUS HERRAMIENTAS NO ES UN GASTO!

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