SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA

La semana mundial de la lactancia se celebra del 1 al 7 de agosto, gracias a una iniciativa promovida por UNICEF y la OMS, desde el año 1992, con el objetivo de promover la lactancia en todo el mundo.

Este año la semana inició bajo el lema de “Empoderémonos, hagamos posible la lactancia” y como madre amamantadora de dos niñas desde hace 3 años ininterrumpidos, quiero hacer un pequeño análisis sobre lo que para mí es el empoderamiento.  

Muy lejos de la definición tradicional de empoderamiento, que pregona el dar condiciones a un grupo desfavorecido para que por autogestión mejore su calidad de vida, considero que en la lactancia el empoderamiento debe ir sustentado en dos pilares: la información y el apoyo.

Al referirse a la información, no es sólo repetir las múltiples bondades y beneficios de la lactancia, sino crear espacios seguros donde se permita a la madre exponer sus dudas, temores, inquietudes e insatisfacciones, sin temor a ser juzgada, ofreciendo puntos de vista amorosos, inclusive para aquellas mujeres para quienes la lactancia no es una opción, y permitiendo que gracias a la información actualizada y oportuna, las madres puedan elegir amamantar, no desde la presión, sino desde el conocimiento consciente y amoroso.

Y con respecto al apoyo, no es sólo decirle a la madre: “Tu puedes”, es realmente hacerlo posible, evitando hacer comentarios que entorpezcan la lactancia, ayudando a realizar las labores domésticas, facilitando la ayuda psicológica postparto, normalizando el amamantar en público sin temor de que vean los senos como un objeto meramente erótico, luchando por licencias de maternidad más justas y siendo agente multiplicador del mensaje prolactancia.

Queda mucho por hacer en el camino de retomar la naturalización de la lactancia humana, pero siento que cada vez se van derribando más mitos y creando redes de apoyo efectivas, no sólo para las madres, sino para toda la familia.

Todos los derechos del video a su creador

LA RESPONSABILIDAD DE LOS PAPÁS: ENTRE EL TRABAJO Y EL TIEMPO CON LOS HIJOS

Mañana lunes 15 de julio, cumple 3 años Mariana Valentina, y por motivos de un viaje de trabajo imprevisto, no podré estar presente. Dicho sea de paso, esta será la primera y última vez que ello ocurra, por cuanto si bien nadie ni nada tiene el derecho de evitar pasar con los hijos las fechas especiales, en este momento no me es conveniente generar conflictos en mi trabajo.

En ese sentido, mientras alcanzo la tan ansiada libertad financiera, la solución no es otra que: CALIDAD EN EL TIEMPO.

¿Qué quiere decir esto? Lo explico con mi ejemplo: el viernes llevamos a Mariana Valentina a un parque de juegos, de los que tanto le gustan, luego fuimos a comer pizza. Ayer sábado, le entregamos su regalo de cumpleaños a primera hora, y luego pasamos la mañana jugando con el mismo. En la tarde fue con su mamá a la fiesta de la hija de unos vecinos, donde se divirtió bastante. Hoy, mientras escribo estas líneas, que serán muy breves pues tengo que volver con ella, ella está sentada cerca de mí jugando con su regalo, hasta que llegue la tarde, momento fatídico cuando me tendré que ir, para volver mañana en la noche.

Su cumpleaños es mañana, pero se lo hemos celebrado con todas las de la ley este fin de semana. No hace falta gastar demasiado dinero, yo no lo he gastado, basta con crear momentos de felicidad para ella, como todos los días deberían ser.

Mariana Valentina no tendrá recuerdos explícitos de estos días, pero sí implícitos, es decir, no recordará su cumpleaños número 3, pero sí que en esta época hubo mucha felicidad para ella, a pesar de que su padre no haya podido estar en la fecha correspondiente.

La calidad de tiempo es importante en todo tipo de relación personal, pero fundamentalmente con los hijos. Por allí Mariana Valentina llorará unos cuantos minutos cuando me vaya, pero eso no borrará que le hemos celebrado alegremente su cumpleaños.

Nota: Antes de irme le cantaremos su respectivo su cumpleaños.

CALIDAD DE TIEMPO, MÁS QUE CANTIDAD

Esta entrada fue redactada por Roberto Gotera

LAS MAMÁS NO TIENEN TIEMPO PARA NADA ¿CREENCIA LIMITANTE O REALIDAD?

Confieso que no soy la más fan de la organización, nunca he llevado una agenda y me genera mucho estrés hacer rutinas, pienso que tengo cierto temor de no poder cumplir a cabalidad las actividades que me propongo y prefiero no organizar nada.

Desde que soy mamá, se ha agudizado mucho el problema de la falta de organización, constantemente me encuentro diciendo frases como: ‘No me da tiempo hacer todo’, ‘En qué momento haré tal cosa’ o me ha pasado que son las 9pm y todavía tengo un montón de cosas por hacer.

Esta semana que pasó, me apunté en un reto gratuito que encontré en Internet, sobre cómo ser una mamá emocionalmente inteligente, y abordaban, entre varios temas, la importancia de gestionar adecuadamente el tiempo, organizar el día de manera que nos sintamos más a gusto con las cosas que hacemos y encontrar los espacios para hacer todo lo que nos proponemos.

Lo anterior me llevó a reflexionar y a pensar en cómo puedo empezar a gestionar mi tiempo, mediante algunas cosas que quiero compartir con ustedes y que empezaré a poner en práctica:

1. Llevar una agenda, en mi caso, tengo cierta resistencia a hacerlo, sobre todo porque mis agendas terminan autografiadas por Mariana (mi hija mayor), pero empezaré apuntando en una hoja o nota del celular,  las actividades que deseo hacer cada día, desde asearme hasta escribir alguna entrada del Blog.

2. Priorizar las actividades, una vez apuntadas todas las cosas que deseo hacer, clasificarlas de acuerdo a su importancia, por ejemplo, para mí hacer la alimentación es más importante que revisar las redes sociales.

3. Crear una rutina diaria que permita integrar todas las actividades, sin embargo, dejar espacio para la flexibilidad, tampoco la idea es crear un ritual rígido, que si no cumplo pues se acaba el mundo, no, más bien la idea es poder anticipar las actividades para lograr realizarlas todas.

4. Involucrar a todos los miembros de la familia en las rutinas y delimitar la participación de cada quien, por ejemplo si agendo un tiempo para mí, hacérselo saber a mi esposo, para que se quede con las niñas.

Con esas 4 cositas empezaré a organizarme y estoy muy comprometida con eso, ya que siento que se me está pasando la vida quejándome que ‘No tengo tiempo’ cuando en realidad tengo las mismas 24 horas al día que todo el mundo.

Ya les contaré cómo me va con mi planificación diaria y espero que si eres del team ‘No tengo tiempo para nada’ los tips te ayuden a ti también a organizarte mejor.

EL TIEMPO ES EL MISMO PARA TODOS, LA DIFERENCIA RADICA EN LA ORGANIZACIÓN

Esta entrada fue elaborada por por María Nazaret Sánchez

LA MARAVILLOSA AVENTURA DE SER PAPÁ EN EL EXTERIOR

Hoy en Ecuador y algunos países de Latinoamérica, se celebra el día del padre y me pareció propicio, contar un poco de mi historia como papá migrante.

Recién llegados al Ecuador, nos enteramos de que seríamos padres. La emoción fue una mezcla de ilusión y algo de incertidumbre. En el fondo sabíamos que todo estaría bien, pero al ser un evento totalmente inesperado, no sabíamos que sería de nuestra familia en crecimiento y me tocó en parte ser un soporte emocional para mi esposa.

Para afrontar la situación, lo importante primero fue tener claro que la función de un padre no es únicamente proveer de recursos económicos, sino también brindar presencia. Estar tan al pendiente de las necesidades afectivas de sus hijos, como lo hace la mamá y en nuestro caso particular, me tocó apoyar a mi esposa, puesto que nos encontrábamos sin familia cerca, yo era la única persona que la acompañaba en sus malestares e interrogantes.

Como papá migrante, inicialmente las preocupaciones se multiplicaron por dos:

En el primer aspecto, al no estar todavía establecidos, estaba la preocupación de cómo buscar los medios económicos para la supervivencia de la familia, ahora en crecimiento. Cómo proveer de los recursos para el control del embarazo, pues en algunos casos la salud pública es deficiente, cómo velar por una alimentación adecuada y suficiente para la madre, entre tantas otras interrogantes.

En el segundo aspecto, la preocupación era qué tanto tiempo iba a compartir con mi hija, pues bien es sabido que los migrantes a veces debemos laborar de sol a sol, para llevar el pan a su mesa.

La solución ante esto no es otra que romper paradigmas, entender que si bien lo económico es importante y queremos que nuestro hijo tenga lo mejor, no es menos importante ser también soporte emocional, lo que se logra involucrándose en las actividades cotidianas, bañar al bebé, cambiar los pañales, alimentarlo, jugando con él o ella, especialmente en el caso de los migrantes, que la mayoría no contamos con ningún apoyo familiar adicional, es decir, se nos pasan los días solo papá, mamá y bebé.

También nos ha ayudado la educación financiera, priorizar las necesidades, ahorrar, y destinar algún presupuesto para la recreación, el saber que estamos garantizando las necesidades básicas de la familia y teniendo alguna reserva para emergencias, nos permite manejar mejor el estrés que vivimos a diario y así poder acompañar y estar presentes en la vida de nuestros hijos.

En un podcast ampliaremos un poco sobre nuestra historia, como papá y mamá en el exterior.

QUE TUS HIJOS TE RECUERDEN NO SÓLO COMO UN CAJERO SINO COMO UN COMPAÑERO DE JUEGOS Y DE VIDA

PRESUPUESTO FAMILIAR: ¿UN DOLOR DE CABEZA?

Al hablar del presupuesto, sea personal, familiar o empresarial, estamos refiriéndonos al instrumento más importante (a veces el único) para una planificación financiera saludable.

En el caso del presupuesto familiar, este se convierte en un dolor de cabeza solo si no es controlado en su ejecución, es decir, que manejes un presupuesto ya es un primer paso fundamental para el control de tus finanzas, el siguiente, a veces el más difícil, es respetarlo, no salirse de lo planificado, pues de lo contrario, el presupuesto se vuelve un documento inútil, ineficaz, como una ley que no se aplica.

Antes de tomar el hábito de elaborar nuestro presupuesto personal o familiar, lo primero que debemos hacer es asumir el rol de responsable, en otras palabras, saber que somos los responsables del control y éxito de nuestras finanzas, así como de su fracaso, mismo que puede revertirse con conocimientos y compromiso. Una vez asumido el rol de responsable, comencemos con la elaboración del presupuesto.

Básicamente se trata de enumerar los ingresos y egresos que tengamos, dejando margen para el ahorro, el cual podrá tener dos fines no excluyentes: atención de emergencias e inversión. De esta manera podremos orientar nuestras finanzas al cumplimiento de objetivos a mediano y largo plazo.

¿Y qué pasa si nuestros ingresos se consideran como bajos? Es fundamental entender que el punto no son los ingresos, sino los gastos. Es mucho más rico el que gana $500 y gasta $400, que el que gana $5000 y los gasta absolutamente todo. Deben controlarse los gastos y ajustarlos a los ingresos, dando prioridad a aquellos gastos que sí son fundamentales. En ocasiones se deberán asumir planes de austeridad que parecerán difíciles y muy sacrificados, pero con compromiso y disciplina todo da resultados.

Existen autores que están en contra de la austeridad, expresando que “darse regalos” ocasionales genera un efecto positivo para la abundancia, ya que se está enviando un mensaje al universo de que estamos listos para recibir las buenas cosas. Por nuestra parte, no nos oponemos a esto, incluso en ocasiones lo practicamos, pero siempre y cuando sea un gasto que nos podamos permitir, que no signifique la desatención de prioridades, pues de nada sirve comprarnos un lindo bolígrafo y tener la refrigeradora casi vacía, por citar un ejemplo extremo.

El presupuesto es fundamental. Sin la existencia de un presupuesto y el respeto en su ejecución, las finanzas se van al suelo, sino pregúntenles a tantos ganadores de la lotería, que al cabo de meses o pocos años van a la bancarrota. En lo personal, es un motivo de satisfacción, un logro en sí, el tener nuestras finanzas familiares controladas.

Recomendación: trata de presupuestar aunque sea un poco para ayudar al necesitado

SOMOS LOS ÚNICOS RESPONSABLES DEL ÉXITO O FRACASO DE NUESTRAS FINANZAS.

¿CUÁNDO APRENDER EDUCACIÓN FINANCIERA?

La respuesta a esta pregunta pudiera ser respondida con una sola frase: en cualquier momento.

Nunca se es muy o joven o muy anciano. Si necesitas dinero para vivir, necesitas saber administrarlo. Lo más óptimo sería que ya desde los 3 años, los padres empecemos a transmitir algunas lecciones básicas a nuestros niños, fomentar el ahorro, explicar poco a poco el esfuerzo que se hace para obtener el dinero, pero, por sobre cualquier otra cosa, enseñar que el dinero no es ni bueno ni malo, son nuestras acciones, derivadas de tenerlo o no, las que pudieran ser calificadas como buenas o malas.

Esto no significa robar o perturbar la niñez a nuestros hijos por comenzar a inculcar estos temas. Por el contrario, el niño seguirá jugando, seguirá siendo niño, lo importante e respetar su ritmo de aprendizaje, pues sería un error pensar que con su corta edad se volverá un experto financiero.

Se trata simplemente de enseñarles lo que no se les enseña en el colegio, pues aprender geografía puede ser interesante, pero quizás no le haga falta en el futuro; pero aprender educación financiera siempre será de suma importancia, salvo que encuentre alguna casi mágica fórmula para no necesitar del dinero para vivir.

NUNCA ES MUY TEMPRANO NI MUY TARDE

¿ES IMPOSIBLE PLANIFICAR LOS GASTOS DE UNA MUDANZA?

Poco más de un mes sin publicar entradas, la razón: el nacimiento de nuestra segunda hija, nuevas responsabilidades laborales y una mudanza.

Hemos querido aprovechar y referirnos al último de los temas mencionados, porque definitivamente Nos ha llamado la atención cómo después de tanta planificación financiera para dicho evento, no logramos dimensionar la magnitud de los gastos que podrían presentarse.

Cabe destacar, que tenemos experiencia en mudanzas, incluso de un país a otro, sin embargo, esta tenía una característica especial: nos mudamos a nuestra casa propia. Ya en otra entrada analizaremos el tema sobre los argumentos a favor y en contra de adquirir un inmueble para su ocupación.

Debemos partir haciendo referencia a un elemento básico en el que hemos insistido en varias ocasiones: para vivir solo es necesario el aire que respiramos, los alimentos que consumimos y un techo que nos proteja por las noches (propio o no).

No obstante lo anterior, en este caso particular, nos preocupamos por ciertas necesidades no tan básicas o secundarias, en relación al que planeamos sea nuestro hogar por varios años.

El inmueble se encuentra dentro de un nuevo conjunto residencial. Las casa están ubicadas una al lado de la otra, compartiendo las paredes de sus límites, por lo tanto, quisimos construir un techo en el patio, que nos proporcionara privacidad y seguridad…¡un gasto considerable! De igual forma, quitamos el césped en mal estado e improvisado que vino con la casa, sustituyéndolo por piso de cemento; ya en un futuro analizaremos colocar cualquier piso más decorativo.

Algunas paredes venían pintadas de un color amarillo que no era de nuestro agrado, por lo que procedimos a pintarlas del mismo color del resto de las paredes, y aprovechamos y pintamos de color rosa una de las paredes de la habitación de nuestra niña.

Hasta ahora hemos hecho referencia de gastos previamente planificados, pero luego aparecen en escena otros que no lo fueron. Tuvimos que cancelar el servicio de internet con el que contábamos, ya que a la zona a la cual nos estábamos mudando, ofrecían muy baja velocidad; esto implicó un trámite largo, en el cual nos seguían cobrando el servicio, además de una multa por no permanecer un tiempo mínimo con ese servicio.

De igual forma, hubo gastos extras con respecto al departamento que abandonamos (pintura, arreglos, entre otros); gastos que no erogamos propiamente sino que fueron descontados de la garantía proporcionada inicialmente.

Ya en la nueva casa, también debimos comenzar a organizarnos con los vecinos, sobre todo en temas de seguridad, lo que conllevó gastos imprevistos en la instalación de un cerco eléctrico, portón peatonal con cerradura magnética y portón vehicular eléctrico. Adicionalmente, debemos instalar protecciones en la puerta y ventanas de nuestra casa. Cabe destacar, que Quito es una ciudad con bajos índices de delincuencia, pero en este tema, más vale prevenir que lamentar.

Ante todo esto, la pregunta es: ¿se pueden planificar los gastos de una mudanza?

¡DEFINITIVAMENTE, SÍ!

El error en el que incurrimos en nuestra planificación fue no haber apartado dinero para, precisamente, gastos imprevistos.

Nuevamente se debe recordar que cada quien evalúa sus prioridades en cada tema. No todos deben incurrir en los gastos en que incurrimos nosotros, pues, aire, comida y techo es lo único necesario, sin embargo, de acuerdo a la situación económica particular, no es un pecado atender ciertas necesidades de segundo orden, sobre todo cuando se tienen niños pequeños.

Finalmente, vale recordar que los autores de este blog, al igual que muchos de nuestros lectores, no hemos alcanzado todavía el nivel de experticia financiera deseado. Nosotros seguimos en la lucha, mejorando día a día, aprendiendo de cada experiencia y capacitándonos.

DEBEMOS PLANIFICAR LO QUE NO SE PLANIFICA

AHORA QUE LLEGÓ EL BEBÉ ¿SALGO A TRABAJAR O ME QUEDO EN CASA?

Ser padres es un evento que definitivamente cambia la vida de maneras inimaginables, siendo una de las preocupaciones más frecuentes el cuidado diario del bebé. Escribimos este artículo desde nuestro punto de vista como padres de dos hermosas niñas pequeñas, porque no solo las mujeres, sino también cada vez más hombres se plantean también la interrogante de quedarse en casa con sus hijos o salir a trabajar.

También hago la aclaratoria que entiendo que hay familias donde no hay lugar a plantearse la interrogante, ya que, ambos padres o el único progenitor a cargo, debe salir obligatoriamente a trabajar y producir dinero para la manutención familiar, por lo tanto, dirigimos este artículo a aquellas familias que puedan darse el lujo de decidir sobre a quién o dónde dejar a cargo el cuidado de sus pequeños. Ya luego escribiremos para las del primer caso.

Apartando el tema emocional, que daría no sólo para un artículo, sino para un libro completo, nos enfocaremos en la organización económica que implica tomar una decisión sobre el cuidado diario de los pequeños de la casa, bien sea porque uno de los padres se queda en casa, se contrata una niñera o se busca una guardería, daycare, jardín u hogar de cuidado diario.

En el caso de buscar un lugar de cuidado (guardería, daycare, jardín, nido o cuidado diario) es importante que la pensión mensual a pagar por el mismo, no exceda el ingreso económico de los padres, es decir, que pueda ser pagado holgadamente, sin que ello ocasione un detrimento grave a la economía familiar, ya que ello generaría mucho estrés y en nuestra opinión, no valdría la pena. Con lo anterior, no me refiero a dejar al o los niños, en cualquier sitio sólo porque sea económico, ya que, por experiencia propia podemos decirles que si el lugar no es muy agradable, sino que se escoge sólo por el precio, la relación con el lugar no será muy duradera; sino buscar e investigar muy bien todas las opciones disponibles, de manera de lograr un equilibrio entre el precio a pagar y el servicio a recibir.

Cuando se decide contratar una niñera, apartando el tema de escoger a la persona, es preciso destacar que se está contratando a una trabajadora, con todo lo que ello implica en cuanto a pasivos laborales, es decir, por más informal que sea la relación por la que surgió la contratación, siempre la persona puede reclamar sus derechos laborales, como el pago del salario mínimo, trabajar la jornada laboral legal, recibir las bonificaciones establecidas en la ley, liquidación, prestaciones y todos los beneficios que correspondan de acuerdo a la legislación laboral del país, por lo que hay que ser muy cuidadoso en ese sentido, no vaya a ser que por quererse ahorrar un dinero, se generen gastos, multas y obligaciones legales que no estaban previstas.

Por último, en la situación de que uno de los padres decida quedarse en casa, es fundamental primero ser honestos, es decir, estar claros sobre si verdaderamente se puede subsistir sin el ingreso de ese progenitor; segundo, es preciso que ambos padres estén de acuerdo en que uno se quede al cuidado de los hijos, y no hacerlo por imposición u obligación, ya que se podrían generar reproches futuros, definir el ámbito temporal de quedarse en casa uno de los padres, es decir, si se quedará durante el primer año, hasta que el niño se escolarice o durante un tiempo indefinido y también, delimitar si la persona sólo cuidará a los niños o si adicional a ello, emprenderá algún negocio propio o proyecto personal que quizás pueda generar algún ingreso extra.

También es importante estar conscientes que quizás habrá limitaciones económicas, sobre todo para el padre que se queda en casa, por lo que se puede establecer algún tipo de “pago” o asignación económica para éste, de modo que no deba estar pidiendo sacar del presupuesto familiar para sus gastos personales, sin embargo ese dependerá de la dinámica de la pareja.

Planteados los escenarios, quedará de parte de la pareja escoger cuál es la mejor opción para el cuidado diario de sus hijos, la que más se ajuste a su bolsillo y a su estilo de vida y de crianza, recordando siempre que no deben mediar culpas en esa decisión, siempre que la misma genere padres felices e hijos felices.

Como recomendación personal a aquellas familias en la cual uno de los padres pueda quedarse en casa con sus hijos: ¡aprovechen esa oportunidad! Pues es maravillosos presenciar el día a día del crecimiento y la evolución de nuestros hijos; pero sin olvidarnos que nosotros también somos seres humano.

EN TODO DEBE HABER UN EQUILIBRIO

MANEJO DE LAS FINANZAS DENTRO DE LA PAREJA: REMAR HACIA LA MISMA DIRECCIÓN

Cuando comenzamos a convivir en pareja, existen muchos temas que se deben discutir e integrar a la rutina diaria, uno de los más importantes, y que a veces puede resultar incómodo, es el del dinero.

Somos partidarios que dentro de la pareja, casados o no, debe existir una comunidad económica, lo que implica que todo el dinero que ingresa a la pareja, debe ser usado para gastos del hogar y necesidades particulares de cada uno de los miembros, o en palabras de mi papá: “Del mismo cuero, salen todas las correas”, es decir, atrás quedó eso de lo mío es mío, si ambos perciben ingresos, ambos deben aportar al mantenimiento de la casa…es nuestro pensar.

Entiendo que la fórmula anterior no es exacta y que no funciona para todas las parejas, por cuestión de crianza o de personalidades, pero es la que a nosotros nos ha evitado conflictos, sin embargo, a pesar de que “todo es de todos”, deben existir ciertas regla mínimas, previo acuerdo de la pareja, para garantizar que se podrán cumplir todos los objetivos, que en nuestro caso son: supervivencia (techo, comida, servicios), ahorro, salud, distracción, artículos necesarios (ropa, zapatos, enseres del hogar) y recientemente, estamos planteándonos como meta, presupuesto para inversión, lo que ya ha comenzado a rendir frutos.

Entre los acuerdos básicos, nos parece fundamental delimitar qué gastos tiene exclusivamente cada uno de los miembros de la pareja, donde están incluidas las ayudas económicas a la familia extendida, gastos de arreglo personal, para evitar que alguno de los dos gaste todo, por ejemplo, en juegos de video (no es una indirecta jajaja) o en la peluquería, sino que exista un equilibrio, priorizando las cosas realmente necesarias y útiles.

En cuanto a las cosas que nosotros habitualmente realizamos para administrar nuestros ingresos, además de definir las prioridades y los gastos exclusivos de cada uno, son: realizar conjuntamente un presupuesto mensual (o quincenal) de los gastos, así ambos sabemos a dónde van nuestros ingresos y hacerlo juntos, nos permite incluir todos los gastos, sin olvidar ninguno, también solemos ejecutar conjuntamente dicho presupuesto, de modo que ambos sepamos los canales de pago de todas las cosas, por si alguno enferma o tiene alguna ocupación extraordinaria.

También tenemos en una agenda anotadas todas nuestras claves y números de cuentas, cosa que si bien a muchas personas les parece inseguro, nos garantiza que no bloquearemos las cuentas por olvido de claves o que en caso de alguna emergencia, se pueda movilizar el dinero por uno sólo de nosotros. De igual manera, es importante incluir a tu pareja en tus investigaciones sobre educación financiera, para irle sembrando la semillita, en caso que no la tenga, del ahorro, la inversión y de cuidar el patrimonio, para no caer en el derroche.

En conclusión, así como casi todo en la pareja, la comunicación es fundamental para que el manejo del dinero no se convierta en un problema, conversar todos los planes y proyectos económicos que se tienen y recordar, que si ambos estamos compartiendo el mismo barco, es importante hacerlo hacia el mismo destino.

¡COMIENCEN POR ESTABLECER PRIORIDADES!

EMIGRAR EN PAREJA: UNA INVERSIÓN EMOCIONAL

La migración es un proceso, a nuestro criterio, trascendental en la vida del ser humano, que puede venir acompañado de sentimientos muy complejos como la soledad, tristeza o frustración, así como suele traer cambios muy importantes en la rutina diaria de las personas y si a eso le sumamos emigrar con tu pareja, las cosas pueden salirse de control.

Con este artículo no pretendemos darte consejos para mejorar tu relación de pareja, sino contarte aquellas cosas que nos han servido a nosotros, para lograr que nuestro matrimonio haya sobrevivido y siga a flote, dentro de toda la vorágine migratoria que enfrentamos.

Para nosotros fue de mucha ayuda haber convivido durante un año y medio antes de emigrar, porque ya teníamos establecidas nuestras dinámicas diarias y habíamos superado el ‘período de adaptación’. Quizás muchas parejas que empiezan a convivir juntos durante la migración, son exitosas, pero en nuestro caso creo que hubiese sido un desastre compaginar los primeros meses de matrimonio con todo lo que hemos vivido en el extranjero.

Ahora bien, si ya nuestras dinámicas estaban establecidas, hay que ser muy flexibles con las mismas, ya que estás pueden cambiar radicalmente de un día para otro, entonces por ejemplo quizás en su país de origen, ambos trabajaban y aportaban económicamente al hogar y en el nuevo país, alguno de los 2 esté algún tiempo desocupado.

Para lograr la mencionada flexibilidad, es necesario que exista mucha confianza y una comunicación muy fluida, respetando la personalidad de cada quien, puesto que comunicarse no es sólo ser muy elocuente, sino decir claramente lo que se siente o se necesita, y poder conversar de temas que quizás sean delicados, como el dinero, la manera de ayudar a la familia extendida de cada uno, las visitas familiares, los deseos o planes de tener hijos o no, la distribución de los quehaceres domésticos, entre otros temas.

También se hace muy importante gestionar las propias emociones, para poder apoyar emocionalmente al otro, ya que cada quien hace su duelo migratorio de distinta manera, por lo que trabajar primero en tu salud mental, para después poder demostrar empatía, amor, comprensión y apoyo a tu pareja, es fundamental para mantenerse unidos.

Por último, pero no menos importante, buscar espacios para la distracción y el entretenimiento debe ser prioridad en la organización familiar, no tiene que ser una actividad costosa, quizás una caminata por un parque público, ver un espectáculo gratuito que hagan en tu ciudad, aprovechar los momentos libres para tener sexo o simplemente ver una película juntos, va a permitir fortalecer la intimidad y evitar que las jornadas de trabajo, asuntos migratorios y sentimientos de tristeza, hagan mella en la relación de pareja.

Si se logra convertir la pareja, en un equipo, es probable que puedan superar de mejor manera todo lo que implica irse a otro país y hasta salir fortalecidos con la experiencia.