PRESUPUESTO FAMILIAR: ¿UN DOLOR DE CABEZA?

Al hablar del presupuesto, sea personal, familiar o empresarial, estamos refiriéndonos al instrumento más importante (a veces el único) para una planificación financiera saludable.

En el caso del presupuesto familiar, este se convierte en un dolor de cabeza solo si no es controlado en su ejecución, es decir, que manejes un presupuesto ya es un primer paso fundamental para el control de tus finanzas, el siguiente, a veces el más difícil, es respetarlo, no salirse de lo planificado, pues de lo contrario, el presupuesto se vuelve un documento inútil, ineficaz, como una ley que no se aplica.

Antes de tomar el hábito de elaborar nuestro presupuesto personal o familiar, lo primero que debemos hacer es asumir el rol de responsable, en otras palabras, saber que somos los responsables del control y éxito de nuestras finanzas, así como de su fracaso, mismo que puede revertirse con conocimientos y compromiso. Una vez asumido el rol de responsable, comencemos con la elaboración del presupuesto.

Básicamente se trata de enumerar los ingresos y egresos que tengamos, dejando margen para el ahorro, el cual podrá tener dos fines no excluyentes: atención de emergencias e inversión. De esta manera podremos orientar nuestras finanzas al cumplimiento de objetivos a mediano y largo plazo.

¿Y qué pasa si nuestros ingresos se consideran como bajos? Es fundamental entender que el punto no son los ingresos, sino los gastos. Es mucho más rico el que gana $500 y gasta $400, que el que gana $5000 y los gasta absolutamente todo. Deben controlarse los gastos y ajustarlos a los ingresos, dando prioridad a aquellos gastos que sí son fundamentales. En ocasiones se deberán asumir planes de austeridad que parecerán difíciles y muy sacrificados, pero con compromiso y disciplina todo da resultados.

Existen autores que están en contra de la austeridad, expresando que “darse regalos” ocasionales genera un efecto positivo para la abundancia, ya que se está enviando un mensaje al universo de que estamos listos para recibir las buenas cosas. Por nuestra parte, no nos oponemos a esto, incluso en ocasiones lo practicamos, pero siempre y cuando sea un gasto que nos podamos permitir, que no signifique la desatención de prioridades, pues de nada sirve comprarnos un lindo bolígrafo y tener la refrigeradora casi vacía, por citar un ejemplo extremo.

El presupuesto es fundamental. Sin la existencia de un presupuesto y el respeto en su ejecución, las finanzas se van al suelo, sino pregúntenles a tantos ganadores de la lotería, que al cabo de meses o pocos años van a la bancarrota. En lo personal, es un motivo de satisfacción, un logro en sí, el tener nuestras finanzas familiares controladas.

Recomendación: trata de presupuestar aunque sea un poco para ayudar al necesitado

SOMOS LOS ÚNICOS RESPONSABLES DEL ÉXITO O FRACASO DE NUESTRAS FINANZAS.

MANEJO DE LAS FINANZAS DENTRO DE LA PAREJA: REMAR HACIA LA MISMA DIRECCIÓN

Cuando comenzamos a convivir en pareja, existen muchos temas que se deben discutir e integrar a la rutina diaria, uno de los más importantes, y que a veces puede resultar incómodo, es el del dinero.

Somos partidarios que dentro de la pareja, casados o no, debe existir una comunidad económica, lo que implica que todo el dinero que ingresa a la pareja, debe ser usado para gastos del hogar y necesidades particulares de cada uno de los miembros, o en palabras de mi papá: “Del mismo cuero, salen todas las correas”, es decir, atrás quedó eso de lo mío es mío, si ambos perciben ingresos, ambos deben aportar al mantenimiento de la casa…es nuestro pensar.

Entiendo que la fórmula anterior no es exacta y que no funciona para todas las parejas, por cuestión de crianza o de personalidades, pero es la que a nosotros nos ha evitado conflictos, sin embargo, a pesar de que “todo es de todos”, deben existir ciertas regla mínimas, previo acuerdo de la pareja, para garantizar que se podrán cumplir todos los objetivos, que en nuestro caso son: supervivencia (techo, comida, servicios), ahorro, salud, distracción, artículos necesarios (ropa, zapatos, enseres del hogar) y recientemente, estamos planteándonos como meta, presupuesto para inversión, lo que ya ha comenzado a rendir frutos.

Entre los acuerdos básicos, nos parece fundamental delimitar qué gastos tiene exclusivamente cada uno de los miembros de la pareja, donde están incluidas las ayudas económicas a la familia extendida, gastos de arreglo personal, para evitar que alguno de los dos gaste todo, por ejemplo, en juegos de video (no es una indirecta jajaja) o en la peluquería, sino que exista un equilibrio, priorizando las cosas realmente necesarias y útiles.

En cuanto a las cosas que nosotros habitualmente realizamos para administrar nuestros ingresos, además de definir las prioridades y los gastos exclusivos de cada uno, son: realizar conjuntamente un presupuesto mensual (o quincenal) de los gastos, así ambos sabemos a dónde van nuestros ingresos y hacerlo juntos, nos permite incluir todos los gastos, sin olvidar ninguno, también solemos ejecutar conjuntamente dicho presupuesto, de modo que ambos sepamos los canales de pago de todas las cosas, por si alguno enferma o tiene alguna ocupación extraordinaria.

También tenemos en una agenda anotadas todas nuestras claves y números de cuentas, cosa que si bien a muchas personas les parece inseguro, nos garantiza que no bloquearemos las cuentas por olvido de claves o que en caso de alguna emergencia, se pueda movilizar el dinero por uno sólo de nosotros. De igual manera, es importante incluir a tu pareja en tus investigaciones sobre educación financiera, para irle sembrando la semillita, en caso que no la tenga, del ahorro, la inversión y de cuidar el patrimonio, para no caer en el derroche.

En conclusión, así como casi todo en la pareja, la comunicación es fundamental para que el manejo del dinero no se convierta en un problema, conversar todos los planes y proyectos económicos que se tienen y recordar, que si ambos estamos compartiendo el mismo barco, es importante hacerlo hacia el mismo destino.

¡COMIENCEN POR ESTABLECER PRIORIDADES!