LA RESPONSABILIDAD DE LOS PAPÁS: ENTRE EL TRABAJO Y EL TIEMPO CON LOS HIJOS

Mañana lunes 15 de julio, cumple 3 años Mariana Valentina, y por motivos de un viaje de trabajo imprevisto, no podré estar presente. Dicho sea de paso, esta será la primera y última vez que ello ocurra, por cuanto si bien nadie ni nada tiene el derecho de evitar pasar con los hijos las fechas especiales, en este momento no me es conveniente generar conflictos en mi trabajo.

En ese sentido, mientras alcanzo la tan ansiada libertad financiera, la solución no es otra que: CALIDAD EN EL TIEMPO.

¿Qué quiere decir esto? Lo explico con mi ejemplo: el viernes llevamos a Mariana Valentina a un parque de juegos, de los que tanto le gustan, luego fuimos a comer pizza. Ayer sábado, le entregamos su regalo de cumpleaños a primera hora, y luego pasamos la mañana jugando con el mismo. En la tarde fue con su mamá a la fiesta de la hija de unos vecinos, donde se divirtió bastante. Hoy, mientras escribo estas líneas, que serán muy breves pues tengo que volver con ella, ella está sentada cerca de mí jugando con su regalo, hasta que llegue la tarde, momento fatídico cuando me tendré que ir, para volver mañana en la noche.

Su cumpleaños es mañana, pero se lo hemos celebrado con todas las de la ley este fin de semana. No hace falta gastar demasiado dinero, yo no lo he gastado, basta con crear momentos de felicidad para ella, como todos los días deberían ser.

Mariana Valentina no tendrá recuerdos explícitos de estos días, pero sí implícitos, es decir, no recordará su cumpleaños número 3, pero sí que en esta época hubo mucha felicidad para ella, a pesar de que su padre no haya podido estar en la fecha correspondiente.

La calidad de tiempo es importante en todo tipo de relación personal, pero fundamentalmente con los hijos. Por allí Mariana Valentina llorará unos cuantos minutos cuando me vaya, pero eso no borrará que le hemos celebrado alegremente su cumpleaños.

Nota: Antes de irme le cantaremos su respectivo su cumpleaños.

CALIDAD DE TIEMPO, MÁS QUE CANTIDAD

Esta entrada fue redactada por Roberto Gotera

LAS MAMÁS NO TIENEN TIEMPO PARA NADA ¿CREENCIA LIMITANTE O REALIDAD?

Confieso que no soy la más fan de la organización, nunca he llevado una agenda y me genera mucho estrés hacer rutinas, pienso que tengo cierto temor de no poder cumplir a cabalidad las actividades que me propongo y prefiero no organizar nada.

Desde que soy mamá, se ha agudizado mucho el problema de la falta de organización, constantemente me encuentro diciendo frases como: ‘No me da tiempo hacer todo’, ‘En qué momento haré tal cosa’ o me ha pasado que son las 9pm y todavía tengo un montón de cosas por hacer.

Esta semana que pasó, me apunté en un reto gratuito que encontré en Internet, sobre cómo ser una mamá emocionalmente inteligente, y abordaban, entre varios temas, la importancia de gestionar adecuadamente el tiempo, organizar el día de manera que nos sintamos más a gusto con las cosas que hacemos y encontrar los espacios para hacer todo lo que nos proponemos.

Lo anterior me llevó a reflexionar y a pensar en cómo puedo empezar a gestionar mi tiempo, mediante algunas cosas que quiero compartir con ustedes y que empezaré a poner en práctica:

1. Llevar una agenda, en mi caso, tengo cierta resistencia a hacerlo, sobre todo porque mis agendas terminan autografiadas por Mariana (mi hija mayor), pero empezaré apuntando en una hoja o nota del celular,  las actividades que deseo hacer cada día, desde asearme hasta escribir alguna entrada del Blog.

2. Priorizar las actividades, una vez apuntadas todas las cosas que deseo hacer, clasificarlas de acuerdo a su importancia, por ejemplo, para mí hacer la alimentación es más importante que revisar las redes sociales.

3. Crear una rutina diaria que permita integrar todas las actividades, sin embargo, dejar espacio para la flexibilidad, tampoco la idea es crear un ritual rígido, que si no cumplo pues se acaba el mundo, no, más bien la idea es poder anticipar las actividades para lograr realizarlas todas.

4. Involucrar a todos los miembros de la familia en las rutinas y delimitar la participación de cada quien, por ejemplo si agendo un tiempo para mí, hacérselo saber a mi esposo, para que se quede con las niñas.

Con esas 4 cositas empezaré a organizarme y estoy muy comprometida con eso, ya que siento que se me está pasando la vida quejándome que ‘No tengo tiempo’ cuando en realidad tengo las mismas 24 horas al día que todo el mundo.

Ya les contaré cómo me va con mi planificación diaria y espero que si eres del team ‘No tengo tiempo para nada’ los tips te ayuden a ti también a organizarte mejor.

EL TIEMPO ES EL MISMO PARA TODOS, LA DIFERENCIA RADICA EN LA ORGANIZACIÓN

Esta entrada fue elaborada por por María Nazaret Sánchez

LA MARAVILLOSA AVENTURA DE SER PAPÁ EN EL EXTERIOR

Hoy en Ecuador y algunos países de Latinoamérica, se celebra el día del padre y me pareció propicio, contar un poco de mi historia como papá migrante.

Recién llegados al Ecuador, nos enteramos de que seríamos padres. La emoción fue una mezcla de ilusión y algo de incertidumbre. En el fondo sabíamos que todo estaría bien, pero al ser un evento totalmente inesperado, no sabíamos que sería de nuestra familia en crecimiento y me tocó en parte ser un soporte emocional para mi esposa.

Para afrontar la situación, lo importante primero fue tener claro que la función de un padre no es únicamente proveer de recursos económicos, sino también brindar presencia. Estar tan al pendiente de las necesidades afectivas de sus hijos, como lo hace la mamá y en nuestro caso particular, me tocó apoyar a mi esposa, puesto que nos encontrábamos sin familia cerca, yo era la única persona que la acompañaba en sus malestares e interrogantes.

Como papá migrante, inicialmente las preocupaciones se multiplicaron por dos:

En el primer aspecto, al no estar todavía establecidos, estaba la preocupación de cómo buscar los medios económicos para la supervivencia de la familia, ahora en crecimiento. Cómo proveer de los recursos para el control del embarazo, pues en algunos casos la salud pública es deficiente, cómo velar por una alimentación adecuada y suficiente para la madre, entre tantas otras interrogantes.

En el segundo aspecto, la preocupación era qué tanto tiempo iba a compartir con mi hija, pues bien es sabido que los migrantes a veces debemos laborar de sol a sol, para llevar el pan a su mesa.

La solución ante esto no es otra que romper paradigmas, entender que si bien lo económico es importante y queremos que nuestro hijo tenga lo mejor, no es menos importante ser también soporte emocional, lo que se logra involucrándose en las actividades cotidianas, bañar al bebé, cambiar los pañales, alimentarlo, jugando con él o ella, especialmente en el caso de los migrantes, que la mayoría no contamos con ningún apoyo familiar adicional, es decir, se nos pasan los días solo papá, mamá y bebé.

También nos ha ayudado la educación financiera, priorizar las necesidades, ahorrar, y destinar algún presupuesto para la recreación, el saber que estamos garantizando las necesidades básicas de la familia y teniendo alguna reserva para emergencias, nos permite manejar mejor el estrés que vivimos a diario y así poder acompañar y estar presentes en la vida de nuestros hijos.

En un podcast ampliaremos un poco sobre nuestra historia, como papá y mamá en el exterior.

QUE TUS HIJOS TE RECUERDEN NO SÓLO COMO UN CAJERO SINO COMO UN COMPAÑERO DE JUEGOS Y DE VIDA

¿CUÁNDO APRENDER EDUCACIÓN FINANCIERA?

La respuesta a esta pregunta pudiera ser respondida con una sola frase: en cualquier momento.

Nunca se es muy o joven o muy anciano. Si necesitas dinero para vivir, necesitas saber administrarlo. Lo más óptimo sería que ya desde los 3 años, los padres empecemos a transmitir algunas lecciones básicas a nuestros niños, fomentar el ahorro, explicar poco a poco el esfuerzo que se hace para obtener el dinero, pero, por sobre cualquier otra cosa, enseñar que el dinero no es ni bueno ni malo, son nuestras acciones, derivadas de tenerlo o no, las que pudieran ser calificadas como buenas o malas.

Esto no significa robar o perturbar la niñez a nuestros hijos por comenzar a inculcar estos temas. Por el contrario, el niño seguirá jugando, seguirá siendo niño, lo importante e respetar su ritmo de aprendizaje, pues sería un error pensar que con su corta edad se volverá un experto financiero.

Se trata simplemente de enseñarles lo que no se les enseña en el colegio, pues aprender geografía puede ser interesante, pero quizás no le haga falta en el futuro; pero aprender educación financiera siempre será de suma importancia, salvo que encuentre alguna casi mágica fórmula para no necesitar del dinero para vivir.

NUNCA ES MUY TEMPRANO NI MUY TARDE

EL COSTO DE LA MATERNIDAD

A propósito de la celebración del día de las madres en varios países, me puse a reflexionar y a pensar en el costo de la maternidad para las mujeres que, de una forma u otra, ejercemos de madres y que nada tiene que ver con lo económico.

A unas nos cuesta el cuerpo, engordamos, adelgazamos, el ombligo se pone negro, se caen los senos, salen estrías, se acentúa la celulitis. A otras nos cuesta el estilo, nunca más ropa blanca, adiós a los tacones, guardar las carteras pequeñas.

A algunas (sobre todo cuando tenemos poca o ninguna ayuda externa) nos cuesta la higiene, baños cortísimos, la casa no tan limpia, la ropa llena de buches, mocos en el pelo, a otras nos cuesta la decoración de la casa, ya no se compran muebles de colores claros, ni adornos que puedan romperse, ni mesas de vidrio.

A otras nos cuesta la carrera profesional, los proyectos se van a la gaveta, las oficinas se convierten en cuartos de juego, la independencia económica se vuelve una utopía. A algunas nos cuesta la salud mental, conocemos el miedo, el miedo a fallar, a hacerles daño, a que les pase algo o a que nos pase algo a nosotras.

Concluí de todo, que la maternidad cuesta y que asumimos ese costo, sin ninguna garantía, algunas lo asumen muy bien, otras lo asumimos en medio de caos y agobios, recibiendo como pago besos babosos, abrazos con cabezazos incluidos, miradas de amor y palabritas recortadas de cariño.

Nuestro reconocimiento a todas las que día a día asumen el costo de la maternidad.

¿ES IMPOSIBLE PLANIFICAR LOS GASTOS DE UNA MUDANZA?

Poco más de un mes sin publicar entradas, la razón: el nacimiento de nuestra segunda hija, nuevas responsabilidades laborales y una mudanza.

Hemos querido aprovechar y referirnos al último de los temas mencionados, porque definitivamente Nos ha llamado la atención cómo después de tanta planificación financiera para dicho evento, no logramos dimensionar la magnitud de los gastos que podrían presentarse.

Cabe destacar, que tenemos experiencia en mudanzas, incluso de un país a otro, sin embargo, esta tenía una característica especial: nos mudamos a nuestra casa propia. Ya en otra entrada analizaremos el tema sobre los argumentos a favor y en contra de adquirir un inmueble para su ocupación.

Debemos partir haciendo referencia a un elemento básico en el que hemos insistido en varias ocasiones: para vivir solo es necesario el aire que respiramos, los alimentos que consumimos y un techo que nos proteja por las noches (propio o no).

No obstante lo anterior, en este caso particular, nos preocupamos por ciertas necesidades no tan básicas o secundarias, en relación al que planeamos sea nuestro hogar por varios años.

El inmueble se encuentra dentro de un nuevo conjunto residencial. Las casa están ubicadas una al lado de la otra, compartiendo las paredes de sus límites, por lo tanto, quisimos construir un techo en el patio, que nos proporcionara privacidad y seguridad…¡un gasto considerable! De igual forma, quitamos el césped en mal estado e improvisado que vino con la casa, sustituyéndolo por piso de cemento; ya en un futuro analizaremos colocar cualquier piso más decorativo.

Algunas paredes venían pintadas de un color amarillo que no era de nuestro agrado, por lo que procedimos a pintarlas del mismo color del resto de las paredes, y aprovechamos y pintamos de color rosa una de las paredes de la habitación de nuestra niña.

Hasta ahora hemos hecho referencia de gastos previamente planificados, pero luego aparecen en escena otros que no lo fueron. Tuvimos que cancelar el servicio de internet con el que contábamos, ya que a la zona a la cual nos estábamos mudando, ofrecían muy baja velocidad; esto implicó un trámite largo, en el cual nos seguían cobrando el servicio, además de una multa por no permanecer un tiempo mínimo con ese servicio.

De igual forma, hubo gastos extras con respecto al departamento que abandonamos (pintura, arreglos, entre otros); gastos que no erogamos propiamente sino que fueron descontados de la garantía proporcionada inicialmente.

Ya en la nueva casa, también debimos comenzar a organizarnos con los vecinos, sobre todo en temas de seguridad, lo que conllevó gastos imprevistos en la instalación de un cerco eléctrico, portón peatonal con cerradura magnética y portón vehicular eléctrico. Adicionalmente, debemos instalar protecciones en la puerta y ventanas de nuestra casa. Cabe destacar, que Quito es una ciudad con bajos índices de delincuencia, pero en este tema, más vale prevenir que lamentar.

Ante todo esto, la pregunta es: ¿se pueden planificar los gastos de una mudanza?

¡DEFINITIVAMENTE, SÍ!

El error en el que incurrimos en nuestra planificación fue no haber apartado dinero para, precisamente, gastos imprevistos.

Nuevamente se debe recordar que cada quien evalúa sus prioridades en cada tema. No todos deben incurrir en los gastos en que incurrimos nosotros, pues, aire, comida y techo es lo único necesario, sin embargo, de acuerdo a la situación económica particular, no es un pecado atender ciertas necesidades de segundo orden, sobre todo cuando se tienen niños pequeños.

Finalmente, vale recordar que los autores de este blog, al igual que muchos de nuestros lectores, no hemos alcanzado todavía el nivel de experticia financiera deseado. Nosotros seguimos en la lucha, mejorando día a día, aprendiendo de cada experiencia y capacitándonos.

DEBEMOS PLANIFICAR LO QUE NO SE PLANIFICA

AHORA QUE LLEGÓ EL BEBÉ ¿SALGO A TRABAJAR O ME QUEDO EN CASA?

Ser padres es un evento que definitivamente cambia la vida de maneras inimaginables, siendo una de las preocupaciones más frecuentes el cuidado diario del bebé. Escribimos este artículo desde nuestro punto de vista como padres de dos hermosas niñas pequeñas, porque no solo las mujeres, sino también cada vez más hombres se plantean también la interrogante de quedarse en casa con sus hijos o salir a trabajar.

También hago la aclaratoria que entiendo que hay familias donde no hay lugar a plantearse la interrogante, ya que, ambos padres o el único progenitor a cargo, debe salir obligatoriamente a trabajar y producir dinero para la manutención familiar, por lo tanto, dirigimos este artículo a aquellas familias que puedan darse el lujo de decidir sobre a quién o dónde dejar a cargo el cuidado de sus pequeños. Ya luego escribiremos para las del primer caso.

Apartando el tema emocional, que daría no sólo para un artículo, sino para un libro completo, nos enfocaremos en la organización económica que implica tomar una decisión sobre el cuidado diario de los pequeños de la casa, bien sea porque uno de los padres se queda en casa, se contrata una niñera o se busca una guardería, daycare, jardín u hogar de cuidado diario.

En el caso de buscar un lugar de cuidado (guardería, daycare, jardín, nido o cuidado diario) es importante que la pensión mensual a pagar por el mismo, no exceda el ingreso económico de los padres, es decir, que pueda ser pagado holgadamente, sin que ello ocasione un detrimento grave a la economía familiar, ya que ello generaría mucho estrés y en nuestra opinión, no valdría la pena. Con lo anterior, no me refiero a dejar al o los niños, en cualquier sitio sólo porque sea económico, ya que, por experiencia propia podemos decirles que si el lugar no es muy agradable, sino que se escoge sólo por el precio, la relación con el lugar no será muy duradera; sino buscar e investigar muy bien todas las opciones disponibles, de manera de lograr un equilibrio entre el precio a pagar y el servicio a recibir.

Cuando se decide contratar una niñera, apartando el tema de escoger a la persona, es preciso destacar que se está contratando a una trabajadora, con todo lo que ello implica en cuanto a pasivos laborales, es decir, por más informal que sea la relación por la que surgió la contratación, siempre la persona puede reclamar sus derechos laborales, como el pago del salario mínimo, trabajar la jornada laboral legal, recibir las bonificaciones establecidas en la ley, liquidación, prestaciones y todos los beneficios que correspondan de acuerdo a la legislación laboral del país, por lo que hay que ser muy cuidadoso en ese sentido, no vaya a ser que por quererse ahorrar un dinero, se generen gastos, multas y obligaciones legales que no estaban previstas.

Por último, en la situación de que uno de los padres decida quedarse en casa, es fundamental primero ser honestos, es decir, estar claros sobre si verdaderamente se puede subsistir sin el ingreso de ese progenitor; segundo, es preciso que ambos padres estén de acuerdo en que uno se quede al cuidado de los hijos, y no hacerlo por imposición u obligación, ya que se podrían generar reproches futuros, definir el ámbito temporal de quedarse en casa uno de los padres, es decir, si se quedará durante el primer año, hasta que el niño se escolarice o durante un tiempo indefinido y también, delimitar si la persona sólo cuidará a los niños o si adicional a ello, emprenderá algún negocio propio o proyecto personal que quizás pueda generar algún ingreso extra.

También es importante estar conscientes que quizás habrá limitaciones económicas, sobre todo para el padre que se queda en casa, por lo que se puede establecer algún tipo de “pago” o asignación económica para éste, de modo que no deba estar pidiendo sacar del presupuesto familiar para sus gastos personales, sin embargo ese dependerá de la dinámica de la pareja.

Planteados los escenarios, quedará de parte de la pareja escoger cuál es la mejor opción para el cuidado diario de sus hijos, la que más se ajuste a su bolsillo y a su estilo de vida y de crianza, recordando siempre que no deben mediar culpas en esa decisión, siempre que la misma genere padres felices e hijos felices.

Como recomendación personal a aquellas familias en la cual uno de los padres pueda quedarse en casa con sus hijos: ¡aprovechen esa oportunidad! Pues es maravillosos presenciar el día a día del crecimiento y la evolución de nuestros hijos; pero sin olvidarnos que nosotros también somos seres humano.

EN TODO DEBE HABER UN EQUILIBRIO

AHORRAR CON LA LLEGADA DEL BEBÉ NO ES TAN DIFÍCIL

Desde el día en que nos enteramos que vamos a ser padres, especialmente cuando somos primerizos, ya queremos lo mejor para nuestros hijos, lo que hace que muchas veces gastemos en artículos innecesarios o en exceso de cosas, que después terminamos regalando o vendiendo a un precio irrisorio.

En lo particular, me gusta ser minimalista y frugal, sobre todo porque mientras más cosas tengamos, es más difícil limpiar y organizar!!! Sin embargo, también me vi tentada a querer demasiadas cosas para mi bebita que estaba por nacer, pero en aquel momento, la situación económica que teníamos no me permitió darle rienda suelta a mis impulsos de gastar, cosa que después agradecí profundamente y me dio lecciones valiosas, que me permito compartir con ustedes y que creo que les pueden ayudar a ahorrar en las cosas del bebé:

1.- Acepta cosas de segunda mano: en mi caso, tengo 2 sobrinas mayores que mi hija y mi hermana muy emocionada, ofreció enviarme toda la ropita que habían dejado ellas de bebés, cosa que gustosamente acepté y me hizo darme cuenta que los bebés no necesitan todas las cosas nuevas, con una buena lavada las prendas de ropa quedaron intactas y limpias para el uso de mi hija, y fue bastante el dinero que nos ahorramos, lo mismo aplica para los cochecitos o cunas, que a veces los niños no utilizan mucho.

2.- Si decides comprar todo nuevo, no te vayas por lo más costoso: si no tienes personas cercanas que te puedan donar cosas y no te animas a comprar de segunda mano, debes comprar todo nuevo para tu bebé, en mi caso, nos regalaron únicamente ropita, por lo que tuvimos nosotros que comprar otras cosas. Nos decidimos por un corralito (que mi bebé jamás usó) y una carriola o cochecito, pero estábamos claros que no podíamos gastar mucho en ellos y compramos el corralito en una súper oferta y un coche muy económico, descubriendo que las cosas baratas cumplían la misma función que las de altísima gama. Lo mismo aplica para la ropa de bebé, un recién nacido no necesita una camisa de diseñador, que le va a durar 2 meses o menos, puede perfectamente cubrirse con ropa económica.

3.- Habla con otras mamás que pueden contarte su experiencia, sobre las cosas que realmente usaron: si no tienes amigos que ya tengan hijos, puedes unirte a foros o grupos de apoyo de mamás, donde puedas preguntar qué cosas les han servido realmente y que sus bebés han usado, porque de pronto en tu mente has visto una hermosa sillita, pero alguna amiga la utilizó y no quedó satisfecha, o tienes pensado gastar en algunas cosas lujosas y ellas te recomiendan cuáles han sido realmente necesarias y en las que si vale la pena invertir.

4.- Compra cosas que puedas usar durante mucho tiempo: si ya decidiste hacer compras, puedes buscar artículos que te duren mucho tiempo, como una cuna que se convierte en cama o una silla de comer que se utiliza como escritorio, quizás en el momento te resulten costosas, pero a la larga ahorrarás al no tener que comprar más cosas, a medida que el bebé vaya creciendo.

5.- Amamanta: actualmente, entiendo que es un tópico delicado porque está plagado de juicios, pero para nosotros la lactancia materna fue esencial para el ahorro. No sé cómo sea este asunto en otros países, pero acá en Ecuador, alimentar a un niño exclusivamente con fórmula puede costar entre 100 y 200 dólares mensuales, sin incluir el costo de los biberones o esterilizadores, cantidad que para aquel momento no podíamos cubrir, por lo tanto, nos empeñamos en amamantar y tuvimos éxito en la experiencia. Estoy consciente que muchas veces hay dificultades en la lactancia, pero es más económico contratar una especialista en lactancia, inclusive poder dar lactancia mixta, que sólo utilizar la fórmula.

Espero que los consejos te sean de utilidad y nos compartas qué otros consejos puedes dar, según tu experiencia, para ahorrar en la llegada del bebé.

Existe la falsa creencia de que ante eventos extraordinarios es imposible aplicar la educación financiera, pero, por el contrario, la educación financiera está hecha para estos momentos.

¿NECESITAMOS TANTO PARA VIVIR?

Refrigeradora, lavadora, televisor, cocina, computador, entre otros; son bienes que damos por hecho que necesitamos para vivir, cuando lo cierto es, que lo único realmente necesario es el aire que respirar, comida con que sustentarnos y un techo que nos cubra y proteja por las noches.

El presente artículo no es un intento de decirte que no adquieras estas cosas, pues cada quien da la prioridad que considere a las mismas, y, ciertamente, tenerlas facilita la vida significativamente. La intención es simplemente explicar porque las mismas no son fundamentales para la vida, peor aún, cuando ya no nos basta con un televisor, sino que queremos un Smart TV de 58 pulgadas; o una laptop de última generación con funcionalidades que jamás utilizaremos; o una refrigeradora con excesivo espacio.

El presente artículo se dividirá en tres fases:

Primera fase.- No necesito nada.

Como explicamos en la presentación del blog, los creadores de este somos venezolanos que emigramos de nuestra tierra en el año 2015, en lo que aquel momento fue una búsqueda de mejores condiciones de vida, pero que vista la situación actual de nuestro país, nos dimos cuenta de que, sin saberlo,  se trató de un acto de supervivencia.

Antes de llegar a Ecuador, tuvimos una escala de 6 meses en Colombia, donde vivimos en una habitación arrendada con cama de dos plazas, baño privado y un pequeño televisor con fallas en los colores (todo lo mostraba en color verde). La dueña de la casa nos permitía utilizar la cocina y la lavadora. En ese momento, a pesar de la relativa precariedad de vivir en una habitación bastante pequeña, todavía teníamos acceso a la mayoría de los bienes y electrodomésticos que poseíamos en Venezuela.

Fue en Ecuador, donde Nazaret y yo debimos comenzar a amoblar la habitación que ocuparíamos, y luego los departamentos a donde sucesivamente fuimos mudándonos. En cuanto a bienes, en la habitación solo teníamos un colchón, una pequeña mesa, una Tablet que conservaba desde Venezuela, además de nuestros teléfonos celulares, ya con varios años de uso. En lo que respecta a servicios, además del respectivo arrendamiento, únicamente teníamos el servicio de internet, con el cual, a través de la Tablet, podía descargar algunos programas de televisión, y mantener comunicación con nuestras familias en Venezuela, por medio del Whatsapp.

Luego, compramos una arrocera, a efectos de no tener que seguir almorzando a diario en la calle. En este aparato, además del arroz cocinábamos huevos, pasta, arepas y demás.

El asunto es, que para ese momento teníamos absolutamente todo lo que necesitábamos. No era menester adquirir una refrigeradora, ya que tanto el arroz, como la harina y la pasta, antes de ser cocinados, no requieren ninguna refrigeración, y solo cocinábamos las porciones justas. No necesitábamos un televisor gigante con cientos de canales, ya que con los programas que veíamos por internet era suficiente. No necesitábamos una lavadora, ya que lavábamos nuestra ropa a mano; y así ocurrió con muchas cosas que creemos necesarias para nuestra supervivencia.

Experiencias como la migración ayudan a entender qué es lo verdaderamente importante, lo cual a su vez te da una importante lección de educación financiera: ¿por qué comprarlo si no lo necesito?

Lo narrado hasta ahora podríamos catalogarlo como una primera fase, dentro del proceso de entender qué cosas no necesitamos.

Segunda fase. ¿Qué necesito?

Obviamente, los momentos y las realidades cambian. Con el nacimiento de nuestra primera hija, nos dimos cuenta que una lavadora sería un instrumento que nos facilitaría bastante la vida, tomando en cuenta la frecuencia con la que los bebés ensucian la ropa. Ello quiere decir que lo que antes no necesitábamos, refiriéndome al ejemplo preciso de la lavadora, ahora, si bien sigue sin ser una herramienta de la cual dependa nuestra vida, si pasó a ser un bien importante.

Caso similar ocurrió con la refrigeradora, toda vez que se volvió importante adquirirla, para poder conservar comida y medicamentos para nuestra hija, y poder comenzar a preparar mayor variedad de platos, para la alimentación de Nazaret durante el embarazo y la lactancia.

Cabe destacar, que seguía sin ser necesario comprar un televisor, mientras que en el caso de la cocina, bastó con un par de hornillas eléctricas.

La pregunta ahora sería: ¿para qué necesitábamos una costosa lavadora automática o una refrigeradora gigante, cuándo con electrodomésticos más sencillos podíamos atender nuestras necesidades?

El mensaje que pretendo transmitir en lo que va de este artículo, es que antes de adquirir cualquier bien o servicio, evaluemos si el mismo es realmente necesario, además de nuestra condición económica en ese momento. Muchos migrantes (y no migrantes) fracasan, porque desde el inicio comienzan a adquirir todos los electrodomésticos que antes tenían, mermando de forma apresurada los ahorros, y sin tener todavía una fuente de ingresos regular.

Tercera fase. No necesito tanto.

La tercera y última fase, es cuando ya hemos alcanzado la estabilidad financiera, momento en el cual ya puedes y tienes todo el derecho de darte ciertos gustos, dependiendo de tus ingresos. Ya podrás comprarte un televisor, para relajarte en las noches luego del trabajo; también una cocina con horno incluido, para cocinar ricos platos; incluso una lavadora automática, que te facilite el trabajo y ahorre tiempo.

No obstante, se mantiene vigente la recomendación de analizar la necesidad de las cosas que pretendes comprar. ¿Necesitas un Smart TV de 58 pulgadas o es suficiente con uno de 32? ¿Necesitas un celular de última generación o con uno de gama media te bastaría? Para escribir este artículo necesité un computador, pero bastó con una que tuviera las herramientas de office e internet, ¿para qué gastar en una más costosa, solo porque cuenta con capacidades que no necesito?

Adicionalmente, recuerda que el dinero que te ahorrarías al no comprarte cosas innecesarias, bien te pudiera servir para crear un fondo para emergencias o para invertir y generar ingresos. Recuerda también que las marcas de electrodomésticos conocen todo lo que he expresado en este artículo, pero igual seguirán fabricando más cosas supuestamente más desarrolladas, para que gastes tu dinero, a fin de cuentas, de eso viven. Al respecto, recomiendo observar y analizar varios documentales de Youtube que hablan sobre la obsolescencia programada (al final de este artículo copio uno).

Conclusión: si estás comenzando a construir tu patrimonio, ya sea porque emigraste, te casaste o simplemente te independizaste de tus padres, analiza realmente tus necesidades y tu situación económica, y adquiere las cosas con base en aquellas. No compres más de lo que necesitas. Como dije anteriormente, las realidades cambian, lo que hoy no te hace falta, quizás mañana sí, pero en ese momento ya estarás en la situación económica necesaria para realizar la adquisición, no antes. A la larga te darás cuenta de que no necesitamos tanto para vivir.

Estos principios pueden aplicarse a todo tipo de bienes y servicios, y no deben ser confundidos con la desidia, tema que se abordará en otra oportunidad.

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

LA EDUCACIÓN FINANCIERA ES LA MÁS IMPORTANTE DE TODAS.

Roberto Gotera Portillo