LA MARAVILLOSA AVENTURA DE SER PAPÁ EN EL EXTERIOR

Hoy en Ecuador y algunos países de Latinoamérica, se celebra el día del padre y me pareció propicio, contar un poco de mi historia como papá migrante.

Recién llegados al Ecuador, nos enteramos de que seríamos padres. La emoción fue una mezcla de ilusión y algo de incertidumbre. En el fondo sabíamos que todo estaría bien, pero al ser un evento totalmente inesperado, no sabíamos que sería de nuestra familia en crecimiento y me tocó en parte ser un soporte emocional para mi esposa.

Para afrontar la situación, lo importante primero fue tener claro que la función de un padre no es únicamente proveer de recursos económicos, sino también brindar presencia. Estar tan al pendiente de las necesidades afectivas de sus hijos, como lo hace la mamá y en nuestro caso particular, me tocó apoyar a mi esposa, puesto que nos encontrábamos sin familia cerca, yo era la única persona que la acompañaba en sus malestares e interrogantes.

Como papá migrante, inicialmente las preocupaciones se multiplicaron por dos:

En el primer aspecto, al no estar todavía establecidos, estaba la preocupación de cómo buscar los medios económicos para la supervivencia de la familia, ahora en crecimiento. Cómo proveer de los recursos para el control del embarazo, pues en algunos casos la salud pública es deficiente, cómo velar por una alimentación adecuada y suficiente para la madre, entre tantas otras interrogantes.

En el segundo aspecto, la preocupación era qué tanto tiempo iba a compartir con mi hija, pues bien es sabido que los migrantes a veces debemos laborar de sol a sol, para llevar el pan a su mesa.

La solución ante esto no es otra que romper paradigmas, entender que si bien lo económico es importante y queremos que nuestro hijo tenga lo mejor, no es menos importante ser también soporte emocional, lo que se logra involucrándose en las actividades cotidianas, bañar al bebé, cambiar los pañales, alimentarlo, jugando con él o ella, especialmente en el caso de los migrantes, que la mayoría no contamos con ningún apoyo familiar adicional, es decir, se nos pasan los días solo papá, mamá y bebé.

También nos ha ayudado la educación financiera, priorizar las necesidades, ahorrar, y destinar algún presupuesto para la recreación, el saber que estamos garantizando las necesidades básicas de la familia y teniendo alguna reserva para emergencias, nos permite manejar mejor el estrés que vivimos a diario y así poder acompañar y estar presentes en la vida de nuestros hijos.

En un podcast ampliaremos un poco sobre nuestra historia, como papá y mamá en el exterior.

QUE TUS HIJOS TE RECUERDEN NO SÓLO COMO UN CAJERO SINO COMO UN COMPAÑERO DE JUEGOS Y DE VIDA

EMIGRAR EN PAREJA: UNA INVERSIÓN EMOCIONAL

La migración es un proceso, a nuestro criterio, trascendental en la vida del ser humano, que puede venir acompañado de sentimientos muy complejos como la soledad, tristeza o frustración, así como suele traer cambios muy importantes en la rutina diaria de las personas y si a eso le sumamos emigrar con tu pareja, las cosas pueden salirse de control.

Con este artículo no pretendemos darte consejos para mejorar tu relación de pareja, sino contarte aquellas cosas que nos han servido a nosotros, para lograr que nuestro matrimonio haya sobrevivido y siga a flote, dentro de toda la vorágine migratoria que enfrentamos.

Para nosotros fue de mucha ayuda haber convivido durante un año y medio antes de emigrar, porque ya teníamos establecidas nuestras dinámicas diarias y habíamos superado el ‘período de adaptación’. Quizás muchas parejas que empiezan a convivir juntos durante la migración, son exitosas, pero en nuestro caso creo que hubiese sido un desastre compaginar los primeros meses de matrimonio con todo lo que hemos vivido en el extranjero.

Ahora bien, si ya nuestras dinámicas estaban establecidas, hay que ser muy flexibles con las mismas, ya que estás pueden cambiar radicalmente de un día para otro, entonces por ejemplo quizás en su país de origen, ambos trabajaban y aportaban económicamente al hogar y en el nuevo país, alguno de los 2 esté algún tiempo desocupado.

Para lograr la mencionada flexibilidad, es necesario que exista mucha confianza y una comunicación muy fluida, respetando la personalidad de cada quien, puesto que comunicarse no es sólo ser muy elocuente, sino decir claramente lo que se siente o se necesita, y poder conversar de temas que quizás sean delicados, como el dinero, la manera de ayudar a la familia extendida de cada uno, las visitas familiares, los deseos o planes de tener hijos o no, la distribución de los quehaceres domésticos, entre otros temas.

También se hace muy importante gestionar las propias emociones, para poder apoyar emocionalmente al otro, ya que cada quien hace su duelo migratorio de distinta manera, por lo que trabajar primero en tu salud mental, para después poder demostrar empatía, amor, comprensión y apoyo a tu pareja, es fundamental para mantenerse unidos.

Por último, pero no menos importante, buscar espacios para la distracción y el entretenimiento debe ser prioridad en la organización familiar, no tiene que ser una actividad costosa, quizás una caminata por un parque público, ver un espectáculo gratuito que hagan en tu ciudad, aprovechar los momentos libres para tener sexo o simplemente ver una película juntos, va a permitir fortalecer la intimidad y evitar que las jornadas de trabajo, asuntos migratorios y sentimientos de tristeza, hagan mella en la relación de pareja.

Si se logra convertir la pareja, en un equipo, es probable que puedan superar de mejor manera todo lo que implica irse a otro país y hasta salir fortalecidos con la experiencia.

DISCIPLINA: HACER LO QUE HAY QUE HACER Y CUANDO HAY QUE HACERLO.

De niño mi sueño era ser astronauta, me gustaba, y me sigue gustando, todo lo relacionado con el espacio: planetas, cometas, meteoritos, entre otros fenómenos del cosmos.

Normalmente los astronautas son gente muy apasionada por lo que hacen, pero no todo es subirse a un cohete y visitar el espacio, existen fases previas de estudios y preparación psicológica, y en particular hay una que muchos astronautas y aspirantes a serlo odian: el entrenamiento físico. Dicho entrenamiento suele ser bastante riguroso, aprendiendo técnicas de submarinismo (esencial para lidiar con la ausencia de gravedad), realizando múltiples ejercicios y rutinas de preparación física de gran exigencia física. Tan riguroso es el entrenamiento, que para una misión espacial de 15 días, los astronautas deben entrenar unos 5 años o más-

¿Y cuál es el motivo de toda esta explicación? Que para que los astronautas logren su sueño de efectuar misiones espaciales, deben aplicar su DISCIPLINA al máximo. Deben, día a día, levantarse muy temprano a cumplir su entrenamiento, deben soportar dolor, fatiga, cansancio; deben mantenerse firme los días que no se sientan motivados.

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En nuestro caso, al emigrar nos establecimos primeramente en Bogotá, en donde adquirimos un cyber café, a efectos de obtener ingresos mientras tramitábamos nuestra condición migratoria y la validez de nuestros títulos profesionales. Esa etapa de manejo y administración del negocio, requirió mucha disciplina, pues dado el público al cual estaba dirigido y la naturaleza de los servicios ofrecidos, lo ideal era atender desde las 7am hasta las 9pm, es decir, desde antes de iniciar la jornada laboral de los clientes y hasta después de finalizada la misma.

A pesar del cansancio y la falta de motivación que a veces nos invadía, la disciplina aplicada día a día en nuestro negocio, hizo que el mismo fuera nuestra fuente de sustento en aquel país, lo que disminuía la frecuencia con la cual debíamos emplear nuestros ahorros, ya debilitados por la adquisición de aquel. Cabe destacar, que par un migrante lo más importante debe ser obtener una fuente de ingresos regulares.

Por lo general, los diccionarios definen la disciplina, como el conjunto de reglas y comportamientos que aplicados con frecuencia producen un resultado. Por mi parte, yo diría que la disciplina es hacer lo que hay que hacer y cuándo hay que hacerlo.

La disciplina se puede manifestar en las cosas más pequeñas y cotidianas, como salir de compras respetando el presupuesto, ir al supermercado y adquirir estrictamente lo que haga falta (si tu situación económica es buena, podrás darte algún gusto, pues te lo mereces), emprender en un negocio, buscar trabajo, incluso en la crianza de nuestros hijos, puesto que no podemos exigirles disciplina, cuando no damos el debido ejemplo.

Podemos dar testimonio de que la disciplina sí logra resultados, algunas veces de forma un poco más lenta que otra, pero definitivamente si lleva a resultados. Lo que hoy puede ser un sacrificio importante, mañana rendirá frutos, y te motivará para emprender otros retos de igual o mayor complejidad; te hará una persona madura, más comprometida con su presente y futuro; y sobre todo, te servirá en aquellos días en los cuales la motivación se haya ido a dar una vuelta.

Puedes ser muy talentoso en tu vida laboral, profesional o empresarial, pero si no eres disciplinado, poco o nada lograrás.

AHORRAR CON LA LLEGADA DEL BEBÉ NO ES TAN DIFÍCIL

Desde el día en que nos enteramos que vamos a ser padres, especialmente cuando somos primerizos, ya queremos lo mejor para nuestros hijos, lo que hace que muchas veces gastemos en artículos innecesarios o en exceso de cosas, que después terminamos regalando o vendiendo a un precio irrisorio.

En lo particular, me gusta ser minimalista y frugal, sobre todo porque mientras más cosas tengamos, es más difícil limpiar y organizar!!! Sin embargo, también me vi tentada a querer demasiadas cosas para mi bebita que estaba por nacer, pero en aquel momento, la situación económica que teníamos no me permitió darle rienda suelta a mis impulsos de gastar, cosa que después agradecí profundamente y me dio lecciones valiosas, que me permito compartir con ustedes y que creo que les pueden ayudar a ahorrar en las cosas del bebé:

1.- Acepta cosas de segunda mano: en mi caso, tengo 2 sobrinas mayores que mi hija y mi hermana muy emocionada, ofreció enviarme toda la ropita que habían dejado ellas de bebés, cosa que gustosamente acepté y me hizo darme cuenta que los bebés no necesitan todas las cosas nuevas, con una buena lavada las prendas de ropa quedaron intactas y limpias para el uso de mi hija, y fue bastante el dinero que nos ahorramos, lo mismo aplica para los cochecitos o cunas, que a veces los niños no utilizan mucho.

2.- Si decides comprar todo nuevo, no te vayas por lo más costoso: si no tienes personas cercanas que te puedan donar cosas y no te animas a comprar de segunda mano, debes comprar todo nuevo para tu bebé, en mi caso, nos regalaron únicamente ropita, por lo que tuvimos nosotros que comprar otras cosas. Nos decidimos por un corralito (que mi bebé jamás usó) y una carriola o cochecito, pero estábamos claros que no podíamos gastar mucho en ellos y compramos el corralito en una súper oferta y un coche muy económico, descubriendo que las cosas baratas cumplían la misma función que las de altísima gama. Lo mismo aplica para la ropa de bebé, un recién nacido no necesita una camisa de diseñador, que le va a durar 2 meses o menos, puede perfectamente cubrirse con ropa económica.

3.- Habla con otras mamás que pueden contarte su experiencia, sobre las cosas que realmente usaron: si no tienes amigos que ya tengan hijos, puedes unirte a foros o grupos de apoyo de mamás, donde puedas preguntar qué cosas les han servido realmente y que sus bebés han usado, porque de pronto en tu mente has visto una hermosa sillita, pero alguna amiga la utilizó y no quedó satisfecha, o tienes pensado gastar en algunas cosas lujosas y ellas te recomiendan cuáles han sido realmente necesarias y en las que si vale la pena invertir.

4.- Compra cosas que puedas usar durante mucho tiempo: si ya decidiste hacer compras, puedes buscar artículos que te duren mucho tiempo, como una cuna que se convierte en cama o una silla de comer que se utiliza como escritorio, quizás en el momento te resulten costosas, pero a la larga ahorrarás al no tener que comprar más cosas, a medida que el bebé vaya creciendo.

5.- Amamanta: actualmente, entiendo que es un tópico delicado porque está plagado de juicios, pero para nosotros la lactancia materna fue esencial para el ahorro. No sé cómo sea este asunto en otros países, pero acá en Ecuador, alimentar a un niño exclusivamente con fórmula puede costar entre 100 y 200 dólares mensuales, sin incluir el costo de los biberones o esterilizadores, cantidad que para aquel momento no podíamos cubrir, por lo tanto, nos empeñamos en amamantar y tuvimos éxito en la experiencia. Estoy consciente que muchas veces hay dificultades en la lactancia, pero es más económico contratar una especialista en lactancia, inclusive poder dar lactancia mixta, que sólo utilizar la fórmula.

Espero que los consejos te sean de utilidad y nos compartas qué otros consejos puedes dar, según tu experiencia, para ahorrar en la llegada del bebé.

Existe la falsa creencia de que ante eventos extraordinarios es imposible aplicar la educación financiera, pero, por el contrario, la educación financiera está hecha para estos momentos.

¿NECESITAMOS TANTO PARA VIVIR?

Refrigeradora, lavadora, televisor, cocina, computador, entre otros; son bienes que damos por hecho que necesitamos para vivir, cuando lo cierto es, que lo único realmente necesario es el aire que respirar, comida con que sustentarnos y un techo que nos cubra y proteja por las noches.

El presente artículo no es un intento de decirte que no adquieras estas cosas, pues cada quien da la prioridad que considere a las mismas, y, ciertamente, tenerlas facilita la vida significativamente. La intención es simplemente explicar porque las mismas no son fundamentales para la vida, peor aún, cuando ya no nos basta con un televisor, sino que queremos un Smart TV de 58 pulgadas; o una laptop de última generación con funcionalidades que jamás utilizaremos; o una refrigeradora con excesivo espacio.

El presente artículo se dividirá en tres fases:

Primera fase.- No necesito nada.

Como explicamos en la presentación del blog, los creadores de este somos venezolanos que emigramos de nuestra tierra en el año 2015, en lo que aquel momento fue una búsqueda de mejores condiciones de vida, pero que vista la situación actual de nuestro país, nos dimos cuenta de que, sin saberlo,  se trató de un acto de supervivencia.

Antes de llegar a Ecuador, tuvimos una escala de 6 meses en Colombia, donde vivimos en una habitación arrendada con cama de dos plazas, baño privado y un pequeño televisor con fallas en los colores (todo lo mostraba en color verde). La dueña de la casa nos permitía utilizar la cocina y la lavadora. En ese momento, a pesar de la relativa precariedad de vivir en una habitación bastante pequeña, todavía teníamos acceso a la mayoría de los bienes y electrodomésticos que poseíamos en Venezuela.

Fue en Ecuador, donde Nazaret y yo debimos comenzar a amoblar la habitación que ocuparíamos, y luego los departamentos a donde sucesivamente fuimos mudándonos. En cuanto a bienes, en la habitación solo teníamos un colchón, una pequeña mesa, una Tablet que conservaba desde Venezuela, además de nuestros teléfonos celulares, ya con varios años de uso. En lo que respecta a servicios, además del respectivo arrendamiento, únicamente teníamos el servicio de internet, con el cual, a través de la Tablet, podía descargar algunos programas de televisión, y mantener comunicación con nuestras familias en Venezuela, por medio del Whatsapp.

Luego, compramos una arrocera, a efectos de no tener que seguir almorzando a diario en la calle. En este aparato, además del arroz cocinábamos huevos, pasta, arepas y demás.

El asunto es, que para ese momento teníamos absolutamente todo lo que necesitábamos. No era menester adquirir una refrigeradora, ya que tanto el arroz, como la harina y la pasta, antes de ser cocinados, no requieren ninguna refrigeración, y solo cocinábamos las porciones justas. No necesitábamos un televisor gigante con cientos de canales, ya que con los programas que veíamos por internet era suficiente. No necesitábamos una lavadora, ya que lavábamos nuestra ropa a mano; y así ocurrió con muchas cosas que creemos necesarias para nuestra supervivencia.

Experiencias como la migración ayudan a entender qué es lo verdaderamente importante, lo cual a su vez te da una importante lección de educación financiera: ¿por qué comprarlo si no lo necesito?

Lo narrado hasta ahora podríamos catalogarlo como una primera fase, dentro del proceso de entender qué cosas no necesitamos.

Segunda fase. ¿Qué necesito?

Obviamente, los momentos y las realidades cambian. Con el nacimiento de nuestra primera hija, nos dimos cuenta que una lavadora sería un instrumento que nos facilitaría bastante la vida, tomando en cuenta la frecuencia con la que los bebés ensucian la ropa. Ello quiere decir que lo que antes no necesitábamos, refiriéndome al ejemplo preciso de la lavadora, ahora, si bien sigue sin ser una herramienta de la cual dependa nuestra vida, si pasó a ser un bien importante.

Caso similar ocurrió con la refrigeradora, toda vez que se volvió importante adquirirla, para poder conservar comida y medicamentos para nuestra hija, y poder comenzar a preparar mayor variedad de platos, para la alimentación de Nazaret durante el embarazo y la lactancia.

Cabe destacar, que seguía sin ser necesario comprar un televisor, mientras que en el caso de la cocina, bastó con un par de hornillas eléctricas.

La pregunta ahora sería: ¿para qué necesitábamos una costosa lavadora automática o una refrigeradora gigante, cuándo con electrodomésticos más sencillos podíamos atender nuestras necesidades?

El mensaje que pretendo transmitir en lo que va de este artículo, es que antes de adquirir cualquier bien o servicio, evaluemos si el mismo es realmente necesario, además de nuestra condición económica en ese momento. Muchos migrantes (y no migrantes) fracasan, porque desde el inicio comienzan a adquirir todos los electrodomésticos que antes tenían, mermando de forma apresurada los ahorros, y sin tener todavía una fuente de ingresos regular.

Tercera fase. No necesito tanto.

La tercera y última fase, es cuando ya hemos alcanzado la estabilidad financiera, momento en el cual ya puedes y tienes todo el derecho de darte ciertos gustos, dependiendo de tus ingresos. Ya podrás comprarte un televisor, para relajarte en las noches luego del trabajo; también una cocina con horno incluido, para cocinar ricos platos; incluso una lavadora automática, que te facilite el trabajo y ahorre tiempo.

No obstante, se mantiene vigente la recomendación de analizar la necesidad de las cosas que pretendes comprar. ¿Necesitas un Smart TV de 58 pulgadas o es suficiente con uno de 32? ¿Necesitas un celular de última generación o con uno de gama media te bastaría? Para escribir este artículo necesité un computador, pero bastó con una que tuviera las herramientas de office e internet, ¿para qué gastar en una más costosa, solo porque cuenta con capacidades que no necesito?

Adicionalmente, recuerda que el dinero que te ahorrarías al no comprarte cosas innecesarias, bien te pudiera servir para crear un fondo para emergencias o para invertir y generar ingresos. Recuerda también que las marcas de electrodomésticos conocen todo lo que he expresado en este artículo, pero igual seguirán fabricando más cosas supuestamente más desarrolladas, para que gastes tu dinero, a fin de cuentas, de eso viven. Al respecto, recomiendo observar y analizar varios documentales de Youtube que hablan sobre la obsolescencia programada (al final de este artículo copio uno).

Conclusión: si estás comenzando a construir tu patrimonio, ya sea porque emigraste, te casaste o simplemente te independizaste de tus padres, analiza realmente tus necesidades y tu situación económica, y adquiere las cosas con base en aquellas. No compres más de lo que necesitas. Como dije anteriormente, las realidades cambian, lo que hoy no te hace falta, quizás mañana sí, pero en ese momento ya estarás en la situación económica necesaria para realizar la adquisición, no antes. A la larga te darás cuenta de que no necesitamos tanto para vivir.

Estos principios pueden aplicarse a todo tipo de bienes y servicios, y no deben ser confundidos con la desidia, tema que se abordará en otra oportunidad.

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

LA EDUCACIÓN FINANCIERA ES LA MÁS IMPORTANTE DE TODAS.

Roberto Gotera Portillo