GESTIONAR LA ANSIEDAD EN EL EMPRENDIMIENTO

Cuando iniciamos algún emprendimiento o cuando estamos diseñando el proyecto de nuestro negocio, es normal que sea un proceso conectado con muchas emociones, que pueden ir desde el entusiasmo, el miedo, la expectativa, la ilusión, pasando por la tan temida ANSIEDAD.

No sé ustedes, pero yo (y Roberto, mi socio de vida, también) manejo constantemente sentimientos de ansiedad o preocupación por el futuro, que si bien no llego a considerarlo una patología, sí interfiere mucho en la manera cómo gestiono todos los aspectos de mi vida y hasta la fecha me resulta difícil, en ocasiones, disfrutar el presente por pensar en lo que puede pasar o peor aún, por pensar en lo peor que podría pasar.

Entonces, al iniciar algún proyecto laboral o personal, la ansiedad puede jugarnos una mala pasada, y hacer que nos apresuremos a tomar decisiones con la “cabeza caliente” sin llegar a tener un plan concreto y minuciosamente pensado, sólo por el apuro de no perder el cliente o de cobrar rápido y se podrían generar consecuencias a veces desagradables.

Cuando decidimos emprender, es importante, disfrutar el proceso que estamos viviendo, sentarse a elaborar planes, conversar muy bien los términos del servicio o producto que vamos a ofrecer, evaluar cada propuesta de los clientes y no dejarse llevar por la ansiedad de ver frutos rápidamente, lo cual obtendremos por la constancia y la pasión que le pongamos a nuestro bebé emprendimiento.

Entonces, si bien muchas veces sentir ansiedad es inevitable, tenemos que estar claros que por preocuparnos o apresurarnos, no vamos a conseguir nuestras metas, ya que bien reza el dicho “no por mucho madrugar, amanece más temprano”, así que la invitación es a disfrutar el emprendimiento y así como no podemos apurar a los niños a que quemen sus etapas de desarrollo, tampoco podemos emprender a toda velocidad sin planes concretos y decisiones bien pensadas.

UN EMPRENDIMIENTO ES UN PROCESO DE VARIAS ETAPAS…ENEMIGO DE LA ANSIEDAD

AHORA QUE LLEGÓ EL BEBÉ ¿SALGO A TRABAJAR O ME QUEDO EN CASA?

Ser padres es un evento que definitivamente cambia la vida de maneras inimaginables, siendo una de las preocupaciones más frecuentes el cuidado diario del bebé. Escribimos este artículo desde nuestro punto de vista como padres de dos hermosas niñas pequeñas, porque no solo las mujeres, sino también cada vez más hombres se plantean también la interrogante de quedarse en casa con sus hijos o salir a trabajar.

También hago la aclaratoria que entiendo que hay familias donde no hay lugar a plantearse la interrogante, ya que, ambos padres o el único progenitor a cargo, debe salir obligatoriamente a trabajar y producir dinero para la manutención familiar, por lo tanto, dirigimos este artículo a aquellas familias que puedan darse el lujo de decidir sobre a quién o dónde dejar a cargo el cuidado de sus pequeños. Ya luego escribiremos para las del primer caso.

Apartando el tema emocional, que daría no sólo para un artículo, sino para un libro completo, nos enfocaremos en la organización económica que implica tomar una decisión sobre el cuidado diario de los pequeños de la casa, bien sea porque uno de los padres se queda en casa, se contrata una niñera o se busca una guardería, daycare, jardín u hogar de cuidado diario.

En el caso de buscar un lugar de cuidado (guardería, daycare, jardín, nido o cuidado diario) es importante que la pensión mensual a pagar por el mismo, no exceda el ingreso económico de los padres, es decir, que pueda ser pagado holgadamente, sin que ello ocasione un detrimento grave a la economía familiar, ya que ello generaría mucho estrés y en nuestra opinión, no valdría la pena. Con lo anterior, no me refiero a dejar al o los niños, en cualquier sitio sólo porque sea económico, ya que, por experiencia propia podemos decirles que si el lugar no es muy agradable, sino que se escoge sólo por el precio, la relación con el lugar no será muy duradera; sino buscar e investigar muy bien todas las opciones disponibles, de manera de lograr un equilibrio entre el precio a pagar y el servicio a recibir.

Cuando se decide contratar una niñera, apartando el tema de escoger a la persona, es preciso destacar que se está contratando a una trabajadora, con todo lo que ello implica en cuanto a pasivos laborales, es decir, por más informal que sea la relación por la que surgió la contratación, siempre la persona puede reclamar sus derechos laborales, como el pago del salario mínimo, trabajar la jornada laboral legal, recibir las bonificaciones establecidas en la ley, liquidación, prestaciones y todos los beneficios que correspondan de acuerdo a la legislación laboral del país, por lo que hay que ser muy cuidadoso en ese sentido, no vaya a ser que por quererse ahorrar un dinero, se generen gastos, multas y obligaciones legales que no estaban previstas.

Por último, en la situación de que uno de los padres decida quedarse en casa, es fundamental primero ser honestos, es decir, estar claros sobre si verdaderamente se puede subsistir sin el ingreso de ese progenitor; segundo, es preciso que ambos padres estén de acuerdo en que uno se quede al cuidado de los hijos, y no hacerlo por imposición u obligación, ya que se podrían generar reproches futuros, definir el ámbito temporal de quedarse en casa uno de los padres, es decir, si se quedará durante el primer año, hasta que el niño se escolarice o durante un tiempo indefinido y también, delimitar si la persona sólo cuidará a los niños o si adicional a ello, emprenderá algún negocio propio o proyecto personal que quizás pueda generar algún ingreso extra.

También es importante estar conscientes que quizás habrá limitaciones económicas, sobre todo para el padre que se queda en casa, por lo que se puede establecer algún tipo de “pago” o asignación económica para éste, de modo que no deba estar pidiendo sacar del presupuesto familiar para sus gastos personales, sin embargo ese dependerá de la dinámica de la pareja.

Planteados los escenarios, quedará de parte de la pareja escoger cuál es la mejor opción para el cuidado diario de sus hijos, la que más se ajuste a su bolsillo y a su estilo de vida y de crianza, recordando siempre que no deben mediar culpas en esa decisión, siempre que la misma genere padres felices e hijos felices.

Como recomendación personal a aquellas familias en la cual uno de los padres pueda quedarse en casa con sus hijos: ¡aprovechen esa oportunidad! Pues es maravillosos presenciar el día a día del crecimiento y la evolución de nuestros hijos; pero sin olvidarnos que nosotros también somos seres humano.

EN TODO DEBE HABER UN EQUILIBRIO