Refrigeradora, lavadora, televisor, cocina, computador, entre otros; son bienes que damos por hecho que necesitamos para vivir, cuando lo cierto es, que lo único realmente necesario es el aire que respirar, comida con que sustentarnos y un techo que nos cubra y proteja por las noches.

El presente artículo no es un intento de decirte que no adquieras estas cosas, pues cada quien da la prioridad que considere a las mismas, y, ciertamente, tenerlas facilita la vida significativamente. La intención es simplemente explicar porque las mismas no son fundamentales para la vida, peor aún, cuando ya no nos basta con un televisor, sino que queremos un Smart TV de 58 pulgadas; o una laptop de última generación con funcionalidades que jamás utilizaremos; o una refrigeradora con excesivo espacio.

El presente artículo se dividirá en tres fases:

Primera fase.- No necesito nada.

Como explicamos en la presentación del blog, los creadores de este somos venezolanos que emigramos de nuestra tierra en el año 2015, en lo que aquel momento fue una búsqueda de mejores condiciones de vida, pero que vista la situación actual de nuestro país, nos dimos cuenta de que, sin saberlo,  se trató de un acto de supervivencia.

Antes de llegar a Ecuador, tuvimos una escala de 6 meses en Colombia, donde vivimos en una habitación arrendada con cama de dos plazas, baño privado y un pequeño televisor con fallas en los colores (todo lo mostraba en color verde). La dueña de la casa nos permitía utilizar la cocina y la lavadora. En ese momento, a pesar de la relativa precariedad de vivir en una habitación bastante pequeña, todavía teníamos acceso a la mayoría de los bienes y electrodomésticos que poseíamos en Venezuela.

Fue en Ecuador, donde Nazaret y yo debimos comenzar a amoblar la habitación que ocuparíamos, y luego los departamentos a donde sucesivamente fuimos mudándonos. En cuanto a bienes, en la habitación solo teníamos un colchón, una pequeña mesa, una Tablet que conservaba desde Venezuela, además de nuestros teléfonos celulares, ya con varios años de uso. En lo que respecta a servicios, además del respectivo arrendamiento, únicamente teníamos el servicio de internet, con el cual, a través de la Tablet, podía descargar algunos programas de televisión, y mantener comunicación con nuestras familias en Venezuela, por medio del Whatsapp.

Luego, compramos una arrocera, a efectos de no tener que seguir almorzando a diario en la calle. En este aparato, además del arroz cocinábamos huevos, pasta, arepas y demás.

El asunto es, que para ese momento teníamos absolutamente todo lo que necesitábamos. No era menester adquirir una refrigeradora, ya que tanto el arroz, como la harina y la pasta, antes de ser cocinados, no requieren ninguna refrigeración, y solo cocinábamos las porciones justas. No necesitábamos un televisor gigante con cientos de canales, ya que con los programas que veíamos por internet era suficiente. No necesitábamos una lavadora, ya que lavábamos nuestra ropa a mano; y así ocurrió con muchas cosas que creemos necesarias para nuestra supervivencia.

Experiencias como la migración ayudan a entender qué es lo verdaderamente importante, lo cual a su vez te da una importante lección de educación financiera: ¿por qué comprarlo si no lo necesito?

Lo narrado hasta ahora podríamos catalogarlo como una primera fase, dentro del proceso de entender qué cosas no necesitamos.

Segunda fase. ¿Qué necesito?

Obviamente, los momentos y las realidades cambian. Con el nacimiento de nuestra primera hija, nos dimos cuenta que una lavadora sería un instrumento que nos facilitaría bastante la vida, tomando en cuenta la frecuencia con la que los bebés ensucian la ropa. Ello quiere decir que lo que antes no necesitábamos, refiriéndome al ejemplo preciso de la lavadora, ahora, si bien sigue sin ser una herramienta de la cual dependa nuestra vida, si pasó a ser un bien importante.

Caso similar ocurrió con la refrigeradora, toda vez que se volvió importante adquirirla, para poder conservar comida y medicamentos para nuestra hija, y poder comenzar a preparar mayor variedad de platos, para la alimentación de Nazaret durante el embarazo y la lactancia.

Cabe destacar, que seguía sin ser necesario comprar un televisor, mientras que en el caso de la cocina, bastó con un par de hornillas eléctricas.

La pregunta ahora sería: ¿para qué necesitábamos una costosa lavadora automática o una refrigeradora gigante, cuándo con electrodomésticos más sencillos podíamos atender nuestras necesidades?

El mensaje que pretendo transmitir en lo que va de este artículo, es que antes de adquirir cualquier bien o servicio, evaluemos si el mismo es realmente necesario, además de nuestra condición económica en ese momento. Muchos migrantes (y no migrantes) fracasan, porque desde el inicio comienzan a adquirir todos los electrodomésticos que antes tenían, mermando de forma apresurada los ahorros, y sin tener todavía una fuente de ingresos regular.

Tercera fase. No necesito tanto.

La tercera y última fase, es cuando ya hemos alcanzado la estabilidad financiera, momento en el cual ya puedes y tienes todo el derecho de darte ciertos gustos, dependiendo de tus ingresos. Ya podrás comprarte un televisor, para relajarte en las noches luego del trabajo; también una cocina con horno incluido, para cocinar ricos platos; incluso una lavadora automática, que te facilite el trabajo y ahorre tiempo.

No obstante, se mantiene vigente la recomendación de analizar la necesidad de las cosas que pretendes comprar. ¿Necesitas un Smart TV de 58 pulgadas o es suficiente con uno de 32? ¿Necesitas un celular de última generación o con uno de gama media te bastaría? Para escribir este artículo necesité un computador, pero bastó con una que tuviera las herramientas de office e internet, ¿para qué gastar en una más costosa, solo porque cuenta con capacidades que no necesito?

Adicionalmente, recuerda que el dinero que te ahorrarías al no comprarte cosas innecesarias, bien te pudiera servir para crear un fondo para emergencias o para invertir y generar ingresos. Recuerda también que las marcas de electrodomésticos conocen todo lo que he expresado en este artículo, pero igual seguirán fabricando más cosas supuestamente más desarrolladas, para que gastes tu dinero, a fin de cuentas, de eso viven. Al respecto, recomiendo observar y analizar varios documentales de Youtube que hablan sobre la obsolescencia programada (al final de este artículo copio uno).

Conclusión: si estás comenzando a construir tu patrimonio, ya sea porque emigraste, te casaste o simplemente te independizaste de tus padres, analiza realmente tus necesidades y tu situación económica, y adquiere las cosas con base en aquellas. No compres más de lo que necesitas. Como dije anteriormente, las realidades cambian, lo que hoy no te hace falta, quizás mañana sí, pero en ese momento ya estarás en la situación económica necesaria para realizar la adquisición, no antes. A la larga te darás cuenta de que no necesitamos tanto para vivir.

Estos principios pueden aplicarse a todo tipo de bienes y servicios, y no deben ser confundidos con la desidia, tema que se abordará en otra oportunidad.

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

LA EDUCACIÓN FINANCIERA ES LA MÁS IMPORTANTE DE TODAS.

Roberto Gotera Portillo

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